sábado, 12 de septiembre de 2009

El corazón solitario

Eiseth caminaba por la calle, medio secándose las lagrimas medio a punto de mandar todo al diablo, lo normal en ella es que se percatara de las situaciones del modo mas extraño posible y mientras esperaba el autobús entendió que su vida era, patética, aburrida y.... segura.

No era sexy y era patético pensar que el hombre perfecto se enamoraría de ella, seguro ni siquiera existía, y si lo hacia estaba bastante lejos, se moriría sola, si amar, sin sentir, por que era de el... en realidad era de nadie; era... bonita por decir algo, no especial, no impresionante, no fuera de lo común, era invisible.

-¡genial, hubiera preferido ser un cuerpo!- al parecer la chica inteligente deseaba ser mas que eso, anhelaba ser sexy, ser letal, peligrosa, dejar de ser ella y ser lo que odiaba, pero en el fondo deseaba ser.

Se estaba hartando de vivir, enamorada de alguien que probablemente no existía, de esperar al ser perfecto que jamás llegaría a ella, no sabia cuanto mas esperaría, cuanto mas soportaría esa soledad.

Andree Aleric, era el mas puro ejemplo de lo que puede ser endemoniadamente sensual, letal, sexy, peligroso, intimidante; su apariencia podría ser de un joven hermoso pero su alma era vieja marcada por cada uno de los secretos que escondía, manejaba concentrándose solamente en el camino, estaba bastante harto de pensar en todo lo demás, recluirse no era una opción, morir muchos menos, su familia haría hasta lo imposible por asegurar su existencia.

Además estaba el pequeño detalle... algo le impedía hacerlo, una promesa, creía en esa promesa y lo mantenía con vida, y un susurro que llego a su mente hacia un mes, una suplica, quería que fuera ella, que su soledad terminara, pero al mismo tiempo le asustaba el hecho de que por mas que la había buscado mentalmente, no la había encontrado, temía lo peor, no encontrarla, y entonces nada lo detendría de acabar con su existencia.

Apenas si logro detenerse antes de atropellar a la chica que había prácticamente saltado sobre el auto, sus reflejos rápidos lo ayudaron y en un santiamén ya había bajado del vehículo y tomaba por el brazo a la chica que no respondía a sus preguntas; a su alrededor varias personas ya se habían reunido alrededor, ellos también notaron que la chica se había atravesado sin darse cuenta de la señal en verde del semáforo.

Andree espero pacientemente, hasta que la chica de cabello castaño recobro la cordura; -¿estas bien, necesitas ayuda?- Andree fácilmente habría podido leer la mente de la chica para saber que le ocurría pero le daba pereza imaginar el monologo adolescente de problemas sin importancia, mientras esperaba una respuesta, no pudo evitar notar la belleza y elegancia de la chica, era un encanto natural, sensual, inocente, exótico y sobre todo inusual, no era una chica de revista, tal vez ni siquiera era popular, pero era hermosa, incluso su forma de vestir gritaba a los cuatro vientos que ella no era como los demás; y sin embargo jamás pudo pensar lo que estaba a punto de sucederle.

-como este idiota se atreve a preguntarme eso casi me mata ¿o fue un intento de suicidio involuntario? hay maldita sea hasta mi yo inconsciente quiere terminar con mi existencia ay Eiseth comportante, te están viendo, contesta además el chico es tan sexy concéntrate contesta da las gracias y sal corriendo....

las palabras amontonadas no salían de la boca de Eiseth, mas bien salían desde su pensamiento, no era gran novedad para Andree , si no mas bien fue el hecho de que involuntariamente la chica se había abierto paso hasta su mente, al menos hasta donde se encontró un bloqueo similar a una muralla de metal y concreto que impedía cualquier acceso a la información, y sin embargo el podía leer su mente sin que ella se diera cuenta de que estaba dentro.

La tomo del brazo, y sin decirle nada la dirigió automáticamente hasta el automóvil, ella ni siquiera había reaccionado, al menos no visiblemente, pero cuando escucho el sonido del motor, es cuando por fin hablo.

-¿qué diablos haces? Déjame bajar...
-no lo creo, al parecer no estas mucho en tus cinco sentidos, ¿donde vives?

Eiseth estaba bastante enojada, había intentando penetrar en la mente del extraño frente a ella, pero se había topado, de frente con un muro sólido que no la dejaba entrar, estaba conciente de que eso no era normal, ni siquiera ella podía hacerlo, no era algo voluntario, a menos de que toda su vida hubiera entrenado era imposible hacer una barrera tan fuerte como para que no pudiera entrar, suspiro exasperada y cansada debido a la energía que había gastado.

Para colmo era conciente de que estaba con un posible psicópata asesino que la llevaría a una zona desierta y acabaría con su patética existencia.

-y sin embargo es un asesino bastante guapo, al menos moriría a manos de alguien sexy, ¡genial! El primer hombre sexy que se acerca a ti y te va a matar.

Andree esbozo una ligera sonrisa casi imperceptible por lo visto, su copiloto era bastante elocuente, lastima que solo lo era para sus adentros, sin embargo su intuición era bastante atinada, un asesino, eso era, ella había adivinado su verdadera naturaleza, no mataba por gusto y tampoco la mataría a ella, pero al final de todo era un depredador en el fondo así que si era un asesino.

-acostumbras quedarte en blanco muy seguido? – solo era un comentario al aire, deseaba con todas sus ganas escuchar su voz de nuevo, la voz que salía de sus labias era diferente al tacto gentil en su mente.

-ehhh... no este, yo... puedes dejarme bajar...
-no puedo, por que estas mal, te llevare a tu casa... no soy un asesino, no te secuestrare.
-claro.. todos dicen eso... que mas vas a decir ¿que no muerdes?

El chico la miro con gesto sardónico mientras suspiraba, podría dejar pasar el comentario pero ni el podía ignorar su propia ironía, se moría por morderla y había leído en su mente su extraña afición por los seres oscuros.

-niégame que no te gustaría...

Eiseth bajo la mirada sin saber muy bien que contestar, el había adivinado su certera debilidad a los vampiros, si no es por que acaba de cerrar su mente por si las dudas, habría jurado que el había leído su mente, ni siquiera se había percatado de lo realmente hermoso que era su ahora chofer, su cabello negro caía de forma rebelde sobre unos anchos y fuertes hombros, que estaban cubiertos por una varonil camisa negra, por la textura se notaba que era un tela muy fina, su piel era hermosa sin imperfecciones, y de manera automática sus ojos se posaron sobre sus rojos labios, que formaban una línea tersa, de haber sido mas arriesgada habría tocado esos labios, su mirada bajo hasta los muslos fuertes de aquel hombre, de hecho y con mas exactitud su mirada estaba sobre un punto intermedio entre sus piernas ni siquiera había sido conciente de que estaba mirando fijamente casi con hambre aquel espacio en particular; pero el pantalón estaba tan apretado que le fue imposible no dirigir ahí su mirada.

- ¿por qué diablos tengo que ser tan tímida? Cualquier otra se lanzaría de inmediato sobre el y lo devoraría completito... claro pero esa chica seguramente seria una top model de medidas perfectas, con mas experiencia de la que tu tienes y obviamente el no podría ningún pero... seguro se ha tirado a tantas mujeres que tu le pareces una mala copia de mujer... maldita toda aquella que lo pueda meter a su cama, es hermoso, me volvería ninfomana si pudiera tener sexo con el...

cuando Andree escucho sus pensamientos, algo dentro de el se encendió, al menos estaban de acuerdo en algo, los dos deseaban encontrar un lugar apartado, pero algo dentro de el se negaba a poseerla así sin mas, algo en su naturaleza le exigía seducirla, amarla, enamorarla, hacerla suya de un modo tierno, quería ser algo diferente para ella.

Detuvo el automóvil, en una calle cercana y la miro a los ojos.

-escucha no es por presionarte pero, necesito llevarte a casa, si no quieres hablar, solo escribe la dirección, de acuerdo?.

Le dio papel y pluma mientras le dirigía una sonrisa radiante, ella lo tomo sonriéndole tímidamente, escribió la dirección en realidad ella no se creía capaz de dar la dirección sin tartamudear.

-gra... gracias
-vaya por fin hablaste, bien es un avance, ¿tienes un nombre?
-jaja, eh... Eiseth
-bueno Eiseth, mucho gusto, yo soy Andree, eres muy hermosa ¿lo sabias?

El corazón de Eiseth dejo de latir por un segundo, no podía creer que le estuviera diciendo eso un chico como el, era casi un sueño, quería pellizcarse pero le daba miedo el hecho de despertar.

-gracias- le pareció inútil, decirle que el era guapo seguramente millones de chicas ya lo habían hecho, y a lo mejor solo lo decía para quedar bien, miro al frente mientras Andree conducía prestando atención al GPS, quería hablar con el pero le pareció que ningún tema que ella conociera seria interesante, era raro que le sucediera eso, por lo general siempre tenia agallas para hablar de todo y presumir lo que tantas horas de lectura habían aportado.

-¿te gusta leer?

Fue una pregunta bien dirigida, sabia la respuesta, leía todos los pensamientos de Eiseth y no podía entender como es que ella tenia tan poco conocimiento de si misma en pocos minutos el se había percatado de cosas apasionantes en ella, las cosas comunes que quedan a la vista aun después de bloquear su mente, tenia un gato, cantaba, escribía poemas, le gustaba leer, le encantaba la música, y se sentía patéticamente ordinaria..

-si... me gusta mucho ...
-a mi también-podría esperar que ella le preguntara pero sabia que eso pasaría en mil años, tenia que sacarle las palabras y hacer que le tuviera confianza-leo de todo, tengo muchos libros... ¿que es lo ultimo que has leído?
-mmm... una historia de vampiros, me encantan, se todo sobre ellos...
Andree sonrió misteriosamente, Eiseth se sonrojo ante ese simple gesto, el rostro de aquel chico era alarmantemente sexy.
--espero que no todo... ¿que harías si conocieras a alguno?
una pregunta abierta, no podía ser casualidad el hecho de que esa chica se hubiera cruzado en el camino y le hiciera sentir todas esas emociones... la chica a su lado sonrió nerviosa.
-la verdad, no lo se... dependería de la situación, de...
-¿le tendrías miedo?
-no creo... a menos de que fuero un ser despiadado.. no lo se, si me quisiera matar.... y lo supiera yo creo que si.
-y si hipotéticamente... se enamorara de ti.... tu...
-jaja ¿leíste el mismo libro que yo? no se... supongo desesperada como estoy caería rendida en sus brazos dispuesta a ser mordida por el.

el auto se detuvo frente a una casa blanca, no muy grande, le dolía profundamente saber que tendría que separarse de ella...
-hemos llegado... eres libre.
Eiseth se percato de una nota casi imperceptible de dolor en su voz, como si no quisiera irse, ella tampoco quería hacerlo, su alma estaba en paz ahora que la tenia cerca, sin mucho pensar las palabras surgieron de sus labios...

-¿quieres pasar? no hay nadie, nunca hay nadie...
-soy un completo desconocido... podría matarte ¿y me vas a dejar pasar?
-tu lo dijiste no me vas a matar... y no creo que muerdas.
-no estés tan segura- fue un susurro imperceptible, casi un ruego para la bestia que rugía en su interior y que quería poseerla, estaban ya entrando al pequeño departamento -no te preocupes, primero te mueres antes que hacerle daño...- Andree sintió el toque gentil típico de los animales, el amenazante guardia era un gato siamés de aspecto serio que reposaba ya en brazos de su dueña, lo miraba fija e inteligentemente.
-hola pequeño, eres todo un guardián ¿verdad?, con razón ella no se preocupo en dejarme entrar...
hablo en voz alta, para Eiseth pero dirigiéndose en todo momento al pequeño minino.
-no creas que por mi nombre... no soy salvaje, ella es buena, pero me considera demasiado dulce para ponerme un nombre salvaje.
-en algo estamos de acuerdo amigo ella es dulce.
-claro... ahora si quieres conservar, tu encantador rostro, déjame bajar. Andree dejo escapar al gatito de sus brazos mientras sonreía misteriosamente para Eiseth.
-el te quiere... créeme
-eso lo se... pero es raro, pekeboo no confía en mucha gente, pero al parecer, cayo rendido en tus encantos hombre misterioso.
el la miro profundamente a los ojos, y esa mirada entro mas halla de su corazón, tan dentro que Eiseth creyó morir en el instante en que sus ojos estuvieron dentro de ella.
-ojala y alguien mas caiga en ellos, le sonrió, una sonrisa sexy y depredadora, segura como si el ya supiera lo que causaba en la chica trago saliva y sonrió nerviosa.

-¿quieres comer... tomar algo?¿que se te antoja? -se mordió el labio y rehuyo de la mirada de aquel hombre seductor, en el pensamiento de Andree se formulo una encantadora y sugerente frase que prefirió ocultar pero encantado hubiera contestado... si podrías darme tu cuello, bebería tu sangre.
-jaja buen chiste, ten cuidado con lo que piensas chico listo... el único que morderá a alguien soy yo...- otra vez el pequeño guardián, salto al ataque, al menos mentalmente pues se encontraba recostado en un sillón con su cabeza colgando, pero escuchando los pensamientos del vampiro.
-si se me antoja algo que dejes de dar vueltas... y te quedes aquí conmigo... ¿entendido?

Y rompiendo todo su autocontrol, la toco por primera vez, directamente, toco su piel como moría por hacerlo desde que la vio, se detuvo en cada sensación que le producía tocarla, Eiseth contuvo la respiración, y cerro los ojos ese contacto la destruyo por completo; sin darse cuenta empezó a sollozar, no entendía la razón pero todas sus noches a solas, todos esos día de incertidumbre, todas las veces que se había sentido sola, salían a través de la lagrimas como si fuera un nuevo comienzo, la vida tenia un nuevo sentido esa caricia tierna la derretía, ahora todo estaría bien, todo tendría sentido, no se explicaba como lo sabia, pero era cierto.

la luz de sus ojos, pudo mas que todo lo que había en el corazón de Andree , y entonces el se dio cuenta noto que era exactamente igual a Sara la observo llorar, solo su caricia había causado eso, ese llanto valía por todas las horas de soledad, no le dijo nada y la abrazo, un abrazo fuerte y cálido con el que le juraba en silencio, que estaría ahí, siempre para siempre con ella, y jamás la dejaría ir de nuevo.

Ahora lo entendía no había sido coincidencia encontrarla , el destino los unía, instinto, destino, la promesa se había cumplido estaba junto a su verdadero amor, por eso todo en su ser le impedía hacerla suya, lastimarla, incluso alimentarse de ella la había encontrado, y su corazón no podía soportar la alegría , tenia una nueva oportunidad, el sentirla tan cerca le hacia preguntarse como habría sobrevivido sin ella.

los latidos de ambos iban al mismo ritmo como una melodía perfecta ninguno de los dos se movía, no querían separarse ni por un instante, a Eiseth le parecia que el calor que Andree le proporcionaba era todo lo que necesitaba, y Andree no dejaba de perderse en el aroma de ese ser hermoso que le daba una vida.

su toque era lo que ella esperaba, la señal, eso era amor, no podía equivocarse, lo único que esperaba era el, ni siquiera ella podría creer que eso le estuviera pasando, era como una historia de amor, pero real, había encontrado a ese amor que todos esperan.

-por fin te encontré, o me encontraste como sea, no te dejare ir nunca.

-¿es real? Júrame que no voy a despertar y volverá a ser un sueño, ya no quiero soñarte, o al menos no si volveré a estar sola, después del sueño. No puede ser real, no es cierto, siempre ocurre lo mismo, y cada día es peor la soledad.

-soy real, Eiseth, mírame, tócame, ya no soy un sueño, estoy aquí, y te protejeré, nunca nadie te hará daño, y jamás estarás sola, no se como ocurrió pero estamos juntos, tu yo, para toda la eternidad y nunca me cansare de hacerte feliz, de ser tu luz y tu fuerza.

-si no es cierto no me digas eso, si no lo sientes no lo digas, no quiero sufrir, no es que sea hedonista pero... odio las mentiras, si solo quieres mi cuerpo, pídelo, si lo haces para que deje de llorar, mejor vete, pero no me engañes.

-No te engaño, es la verdad, jamás podría mentirte a ti, en realidad siento esto, créeme y ciegamente ámame.

-ya no quiero estar sola.

-yo tampoco, princesa, quiero volver a verte, siempre para siempre

-yo también, siempre para siempre.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El llamado

sabia que había alguien para mi, y lo amaba a pesar de no conocerle, pero la espera era horrible, solo podía soñar con todo el amor que le daría al llegar a mí, cada historia de las parejas a mi alrededor, era una historia de terror, eran relaciones muertas, por conveniencia, por soledad, por miedo: yo me negaba a eso, tenia 12 años, la primera vez que soñé con el, de hecho el sueño coincidió con la primera menstruación que tuve, según las palabras de mi madre ya era toda una mujer, no vi su rostro pero su voz fue un susurro apasionante y gentil que se quedo en mi mente, una promesa oscura, mas que un sueño, fue como un recuerdo que estaba fundido a fuego y sangre en mi, como un instinto básico.

no me importa lo que pase tu eres mía, desde siempre; no importa tu apariencia,
soy tu destino, eres mi alma, te encontrare y reconoceré en esta y otras vidas
serás mi luz, serás mi vida, me sacaras de la oscuridad, luchare por ti, por tu bien, por tu felicidad, tu cielo y el mío serán los mismos, siempre para siempre.


Desde ese momento, guarde para el, mis besos, mi cuerpo, mi alma, todo en mi gritaba que era de el, fuera quien fuera y no estaba dispuesta a entregárselo a nadie mas... aunque en realidad a muy pocos les interesaba conseguir algo mío Y sin embargo...
Estaba harta ya tenia 18 la primera vez que decidí olvidarme de el, si no existía no tenia sentido morir de amor, por un sueño, el verdadero amor no existía era así de simple, el amor era una absurda y estúpida mentira, hermosa pero mentira al fin y al cabo.
Fue entonces cuando aun en contra de lo que mi ser y mi instinto gritaban, le entregue todo a quien lo pidiera, solo por dolor, por despecho, por rencor, por que lo odiaba profundamente, y cada mi ser me rogaba que le esperara yo atacaba con mas fuerzas y me hacia mas daño, hasta que me dormí, deje de sentir, pero seguía en mis sueños, muy dentro de mi así que volví a creer en el.
Ahora con 19 años rogaba que existiera y era la ultima vez, de lo contrario ya no podría vivir, esperándole, ni entregándome a espejismos sin vida que me arrastraban a una vida trivial.

Si existes, te pido que me encuentres, te lo ruego, no tardes, me estoy muriendo, solo llega por favor. Búscame, ya no aguanto, por favor, no creo aguantar mucho...



era una suplica, pero estaba desesperada, quería amarle, lo necesitaba, y si no existía ya había tomado una decisión y nada me quitaría esa idea por absurda que pareciera.
Andree Aleric


Era exactamente una noche como tantas, después de releer un libro que me sabia de memoria, quería dormir, primero debía alimentarme, llevaba meses sin hacerlo, y cada vez me resultaba mas complicado alimentarme de alguna mujer, era tal la repulsión que me causaba que había optado por alimentarme cada cierto tiempo, tan solo para renovar energías, salí a caminar por las calles esperando encontrar al candidato perfecto, y mientras paso frente a un grupo de chicas no mayores de 16 años, escucho un comentario adolescente respecto a mi aspecto, y un eco de risas tontas, cada una de ellas piensa en lo tan fascinantes que son y por que merecerían que yo me dignara a mirarlas.
No les interesa en lo mas mínimo la supuesta amistad que llevan, se sacarían los ojos si fuera necesario para estar conmigo, si tan solo supieran mi edad real y el aspecto que debería de tener, seguro se alejarían corriendo, y como sea no me importa las chicas cada vez parecen ser mas superficiales y con tan pocos ideales que dudo encontrar a alguien que valga la pena.
Encuentro en un callejón a un joven hermoso, su piel es completamente tersa, no debe superar los 18, me mira sin temor, entro en su mente para que no se percate de nada, se acerca a mi y sin mas se lanza a mis brazos donde lo sostengo.
-eres hermoso-me dirige una sonrisa radiante y yo le correspondo
-cierra los ojos- mi voz es una suave caricia, justo lo que necesitaba, la sangre tranquila de un joven, su sangre es anhelante, y el beberla es casi como beber su alma, muerdo su delicado cuello y mientras el siente el placer mas indescriptible que nadie puede sentir, yo termino de alimentarme con mi lengua cierro las pequeñas incisiones y lo acompaño caminando un poco por la calle hasta dejarlo reposando en una banca hasta que se recupere; cuando lo haga recordara un encuentro placentero con un hombre misterioso.
Al llegar de nuevo a mi habitación, reposo sobre la cama con los ojos cerrados, estoy de nuevo lleno de energía, y es necesario, durante otros tres meses no volveré a alimentarme, es entonces cuando percibo un ligero toque en mi mente, es casi una caricia y de ningún modo el toque se parece al de mi familia, es una mujer, lo percibo por la suavidad del toque, llega su mensaje a mi como un susurro.
Si existes, te pido que me encuentres, te lo ruego, no tardes, me estoy muriendo, solo llega por favor. Búscame, ya no aguanto, por favor, no creo aguantar mucho...
Ese simple mensaje me altera sobremanera, su voz es suplicante, casi moribunda como si yo fuera la ultima esperanza, y produce en mi un deseo tan profundo que casi no puedo resistir, necesitaba encontrarla, esa suplica respondía a cada una de mis necesidades, trate de contactar mentalmente a la dueña de aquella voz, quería exigirle repuestas.
--¿quién eres?¿dónde te encuentro?¿nos conocemos?
Pero solo encuentro el vació solo eso , nada mas.
Ya hacia un mes desde aquel contacto sutil al que me había aferrado y seguía sin poder encontrar a la dueña de ese suplicante llamado, en mi búsqueda me había transportado a la ciudad de México, había decido recorrer cada uno de los países para poder encontrarla, pero solo hallaba el vació, como si no fuera mi destino encontrarla o peor aun, como si ella ya no existiera y en ese caso mi decisión era terminar con todo tantos siglos de soledad no valdrían la pena, no solo dejaría de buscarla, esta vez acabaría con el sufrimiento.

secret letters

Dios creó un TODO y lo llenó de vida; luego lo dividió en dos y cada una de esas dos partes reencarnó en dos seres diferentes. Deberían evolucionar cada una a través de vidas separadas. Así nacieron las almas gemelas, ese es el concepto de su existencia y la razón del por qué están separadas.

el reencuentro al final, es inevitable.

no importa, la edad, a veces ni siquiera el sexo, ni siquiera la distancia, esa es la promesa de tu alma gemela, podria regresar de la muerte para estar a tu lado otra vez.

no importa cuantas veces el corazon haya sido destrozado, se cura a tiempo para reconocer a su amor verdadero, y todas las experiencias vividas son solamente una preparacion, para estar al lado de tu amor.

Esa leyenda es la base de una historia de amor, que comenzo con la muerte y empezo cuando eiseth, una chica "normal" recibio una promesa de amor que habia sido grabada a fuego en su alma, sin saberlo, ella era la salvacion y esperanza de un guerrero, de un amante solitario, que buscaba a su doncella perdida.

vampiros, amor, confusion, deseo y muerte, una promesa y la busqueda de tu verdadero amor...

si tu amor tuviera aun que vivir mas vidas que tu ¿que harias?
¿soportarias esperar sin morir, las vidas necesarias hasta encontrarle?


musa oscura